Messi no confía en el proyecto que está armando Ronald Koeman y prefiere poner fin a su etapa como jugador blaugrana. Leo Messi desata pasiones a cielo abierto y puertas cerradas. Pero tiene a Messi y tiene el nombre. Abogado de profesión, Mandela utilizó la palabra escrita para defender los derechos de todos los presos y exigir que se les tratara con dignidad. Las restricciones eran enormes -al principio los presos políticos sólo podían recibir una visita y una misiva de 500 palabras cada seis meses-, no todas las cartas llegaban a su destino y la policía llegó a requisarle dos libretas donde copiaba sus cartas. “La selección de cartas de este libro acerca íntimamente al lector no sólo al Mandela activista político y prisionero, sino también al Mandela abogado, padre, marido, tío y amigo”. La fundación había iniciado un reto mucho mayor: recuperar, compilar y archivar los miles de cartas que Mandela escribió durante sus 27 años en prisión. Mandela, que entró en prisión con 44 años en 1962 y salió libre en 1990, con 71 años, cumplió pena en cuatro centros penitenciarios -el periodo más largo fue en Robben Island, una isla frente a Ciudad del Cabo- y escribió cartas en xhosa, inglés y afrikáner.

Al director de la prisión de Robben Island (mayo 1977): “Manifestamos rotundamente que no estamos dispuestos a cooperar con el departa­mento en su maniobra de manipulación para conseguir distorsionar la verdadera situación de las condiciones de esta isla bajo ninguna circunstancia”. Consciente de que cada pequeña batalla librada en prisión era una batalla para su causa, mandó numerosas cartas al director de la prisión y al Ministerio de Justicia para pedir un trato justo, como que le enviaran unas gafas nuevas, también para protestar por la comida de la cárcel o para exigir que se ­permitiera estudiar a los reclusos. Aunque la tarea era titánica, Harris sonreía porque aquello era sólo un entrenamiento. El objetivo de la fundación era también rastrear los archivos penitenciarios y decenas de colecciones particulares en busca de más testimonios. Hace casi una década, la habitación principal de los archivos de la Fundación Nelson Mandela de Johannesburgo estaba ocupada por una montaña de cajas de cartón y artículos de todo tipo. La editora de la obra, la investigadora de la fundación Sahm Venter, subraya el arbitrario y cruel control de la correspondencia, con censura parcial o total: “Fue desolador encontrar entre los archivos una carta, larga y cariñosa, dirigida a la menor de sus hijas, Zindziswa, todavía doblada con esmero en un sencillo sobre blanco.

La mayoría de sus canciones eran sobre las emociones provenientes del amor, si venían tanto del sol o de la luna, eso no lo puedo decir. En vísperas del Viernes Santo estábamos tú y yo en una cabaña en lo alto de una colina desde donde se dominaba el profundo valle y un gran río que fluía por los contornos de un bosque. Chalet lujo alto stan- ding, clientela selecta. 8. Berna. T. 323-56-12. ‘ SNACK LUJO en Sanie trssp. A Winnie Mandela. Abril de 1980: “Sigo soñando; algunos sueños son agradables, otros no. Estaba acompañada de una nota manuscrita de un funcionario de la cárcel donde este decía que a Mandela no se le permitía enviar la carta junto a una postal navideña”. Al navegar en este sitio aceptás las cookies que utilizamos para mejorar tu experiencia. En ocasiones, aquellos escritos servían para protestar ante el maltrato de las autoridades penitenciarias y en otras eran fuente de consejos, elogios, cariño, ira o dolor y el único lazo sentimental con su esposa, Winnie, y sus cinco hijos, a quienes el gobierno del apartheid no permitió visitarle en la cárcel hasta que cumplieron 16 años. Cartas desde la prisión (Malpaso Ediciones / Angle Editorial) recoge una selección de 255 cartas escritas desde el presidio a familiares, amigos, compañeros de lucha, autoridades carcelarias o judiciales.

Su esposa, Winnie, una de las principales destinatarias de las cartas, significó un apoyo imprescindible para Madiba durante su estancia en prisión. Madiba fue un hombre meticuloso, explicaba Harris, y mientras estuvo en la cárcel escribió en varios cuadernos una copia de cientos de cartas que envió desde su celda. Encima de una mesa, una camiseta arrugada de la selección argentina firmada por Maradona descansaba junto a un cuadro con el rostro del líder antiapartheid y unas botas viejas, que supuestamente Madiba había utilizado en su entrenamiento militar clandestino en el norte de África. Camiseta Maradona Mundial 1994, Argantina Vs Grecia. El camino hacia el Mundial -el primero para Argentina desde el año 2007- estuvo plagado de piedras. Febrero de 1989: “Te alegrará saber que, según los médicos que me atienden, me he recuperado completamente de mi enfermedad, así que decidieron terminar el tratamiento hacia finales del mes pasado. El año pasado ante la selección chilena de Claudio Bravo floreció la pena que le hizo llorar hace unas horas tendido en el pañuelo del césped. El líder conservador celebró la ausencia de incidentes en las primeras horas de votación, pero advirtió de que no aceptarán que ocurra “nada del orden de lo que pasó en Tucumán”, en referencia a las denuncias de fraude e irregularidades que empañaron los comicios a la Gobernación de esa provincia del norte argentino el pasado agosto.

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